‘Señores pasajeros con destino a Bolton, hemos llegado a su destino’
Casi me da un ataque cuando una mujer amargada suena de repente en todo el vagón. El pueblo donde estaba era Bolton. No tenia ganas de levantarme, pero lo debía hacer.
Cogí la maleta y me dispuse a salir por la puerta y casi se me cierra en las narices, valla suerte la mía.
Seguro que no reconozco a mi abuela, ya que no la veo desde la comunión de mi prima Katty.
Ya en el andén intenté recordar a mi abuela, pelo corto, liso y rubia, ojos grisáceos. Creo que siempre llevaba falda pero no lo recuerdo muy bien.
Al fin ya fuera del tren, empecé a mirar para todos los lados pero mi abuela no estaba, entonces el tren se fue, después de un par de minutos para que todo el mundo para que volviera todo a la calma, ya que había mucha gente, de repente oí mi nombre, mire para atrás y allí en el otro anden estaba ella. Tenia, dentro de lo que cabe, una vitalidad increíble para la edad que creo que tenia. Aun así no me importa su edad, los adultos se ponen nerviosos cuando les haces ese tipo de preguntas, pero no se porque.
Fui corriendo a abrazarla y ella lo mismo. Fue un momento intenso y lleno de recuerdos que me vinieron de repente.
Nos fuimos, y vimos una tienda de chucherías, y como no, nos fuimos corriendo a comprar unas cuantas, como dos niñas pequeñas. Me compre una bolsa hasta arriba, y mi abuela la mitad porque tenían que ser blandas por la dentadura.
Cogimos un taxi, que nos llevó como una media hora encontrar uno, y en cinco minutos ya estábamos en casa de mi abuela.
Me acorde perfectamente de la casa, no había cambiado nada.
Entramos por la puerta y sonaba a que había que engrasarla un poco. Me dijo que la habitación donde iba a dormir estaba en el segundo piso al fondo, a la derecha. Me pregunto que si me ayudaba a subir la maleta, pero la dije que ya podía yo, aunque pesaba unos 30 kg, mas o menos.
La subí y fui hacia la habitación. Me acorde de esa habitación. Me pasaba horas y horas en ella, dibujando, jugando con mis muñecas, pero eso fue hace mucho.
Observe un cuadro que había pegado al lado de un estante. Era un dibujo mío, de cuando tenía 5 años. Era de mi abuelo durmiendo en el sillón y por decirlo así, con la baba colgando. Que recuerdos, lo malo es que ya no se encontraba entre nosotros.
Deshice la maleta y metí todo en un armario muy antiguo que había en la habitación.
Baje porque me estaba muriendo de hambre, ya que no había comido desde por la mañana.
Mi abuela preparo una sopa que estaba riquísima. Me la comí toda. Mientras comíamos me pregunto que como me iban los novios, las notas... Preguntas normales de las abuelas.
Al día siguiente, lunes, debía ir al colegio de Bolton para entregar la solicitud e integrarme.
Estaba agotada. Me fui arriba, a mi habitación, y cogí el pequeño ordenador de mi abuela, básicamente una caja con pantalla y teclas. Tardó unos 10 minutos en encenderse y mientras, fui a tomar una ducha para dar buena impresión el instituto.
Mi abuela me pegó un chillido y me dijo que se iba al Bingo. Y a sabéis, el domingo Bingo.
Me puse música y escogí la canción de Robbie Williams ‘Angel’ me gustaba para ese momento.
Empecé a cotillear a mi abuela en sus documentos y vi las últimas fotos de ella con sus amigas en su viaje de jubilados en Brighton. Muy bonitas.
Eran las 6:00pm, me comí un par de fresas que pille en el frutero y vi apropiado irme a la cama para estar descansada para el siguiente día. La primera vez que me iba a dormir tan temprano, pero merecía la pena. El lunes seria un día ajetreado. Me quede mirando al techo y me dormí. Always de Bon Jovi fue la última canción, que yo me acuerde, que sonó.
